Weather report
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Dagoberto Rodríguez
19 Jun - 24 Jul 2021
Sallaberry, 52

Sabrina Amrani se complace en presentar la muestra individual Weather report de Dagoberto Rodríguez, comisariada por Andrea Pacheco.

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La  pregunta sobre el futuro viene atravesando con intensidad los debates culturales durante las últimas dos décadas. Compartiendo algunas de estas inquietudes, Dagoberto Rodríguez ha ido generando un cuerpo de obra que puede ser leída como ficción especulativa y, desde marzo de 2020, cuando pudimos comprobar lo que era habitar una distopía a escala planetaria, también puede inscribirse dentro del subgénero de anticipación. De un día para otro, muchos de los apocalípticos escenarios descritos en la literatura y el cine fantástico, pasaron a ser el suelo bajo nuestros pies. La anticipación de la catástrofe pandémica tiene en la obra de Rodríguez referencias claras (Túneles, 2019; Geometría popular, 2020) pero su trabajo, de modo general, ha ido especulando sobre una existencia sometida a toda clase de restricciones, que transcurre al interior de arquitecturas asépticas y constreñidas, donde el cuerpo se rige por relaciones de hostilidad pues es, ante todo, una amenaza.

 

En Weather Report, el artista nos introduce en un nuevo capítulo de esta saga especulativa ante la preocupación por la extrema vigilancia y control a la que nos somete el biopoder de los estados. En particular, las series que presenta en esta exposición, Umbrales (2021), Dispositif (2021) y Ciclones (2021), indagan en el control no-humano de la vida, mediante máquinas y artefactos tecnológicos. A excepción de los videos, las piezas de Rodríguez nunca incluyen figuras humanas; su reflexión no aborda de manera directa ni la opresión ni representa al oprimido. Su interés radica más bien en los objetos e instrumentos creados para ejercer alguna clase de dominio sobre la existencia humana.

 

La exposición nos introduce en un espacio orbitado por una serie de esculturas de barro que cuelgan desde el techo, como un Starlink train primitivo. Los satélites -también los planetas- han sido parte del repositorio visual de Dagoberto desde su juventud. Probablemente, el complejo contexto cubano a fines del siglo veinte, le llevó a fantasear con territorios desconocidos más allá de esta galaxia, donde poder escapar de la coreografía binaria que dividió al mundo en esos años.

 

Sin embargo, la ambivalente funcionalidad de la tecnología satelital, tan útil para encontrar la mejor ruta en coche, como para dirigir un misil a una vivienda, introduce aquí una reflexión tecnonegativista por parte del artista. La posibilidad de que cualquier tecnología pueda convertirse en una máquina de muerte Los satélites –uno de tantos dispositif en el sentido foucaultiano– no solo controlan cada instante de la vida, su perversa funcionalidad recuerda que cualquier artefacto es, potencialmente, una máquina de muerte. Se reactualiza así el llamado «complejo de Frankenstein» (Asimov, 1947), reactualiza el “complejo de Frankenstein” (Asimov, 1947), un temor casi arquetípico a que, como un boomerang, el objeto creado se vuelve en contra de su propio creador. La humanidad a merced de sus máquinas. ¿Especulación o anticipación?

 

Respecto al informe del tiempo que da título a la muestra, este siempre ofrece una predicción, un adelanto de lo que puede ser el día de mañana. Anuncia si tendremos chubascos intermitentes, un calor sofocante o si un huracán de relativa intensidad entrará al continente por la costa norte. Sin embargo y, pese a la alta tecnología empleada, las predicciones meteorológicas no han conseguido aún evitar los efectos de la ráfaga destructora de catástrofes naturales, cada vez más intensas a causa del cambio climático. En la serie de acuarelas Ciclones, Rodíguez utiliza imágenes satelitales de las tormentas más devastadoras que han atravesado el Atlántico en los últimos años. Katrina (2005), Alex (2010), Dorian (2019) dejaron más de dos mil muertos, cientos de miles de damnificados y miles de millones de dólares en pérdidas materiales en la región Noroeste de Estados Unidos, Centroamérica y el Caribe. Como en trabajos anteriores (Ánforas, 2019; Tweet, 2018), el artista aborda a través de su particular iconografía el sufrimiento colectivo de grandes grupos de población, incapaces de contener la tragedia, impotentes frente a la hecatombe de la tempestad.

 

Umbrales considera otro de los tópicos recurrentes en la ciencia ficción: el portal. Capaz de conectar dos mundos, la puerta mágica -un túnel, un espejo, un armario o una cueva- posibilita traspasar a un espacio-tiempo que transcurre en paralelo a lo que consideramos el mundo real. En la serie de televisión alemana Dark (Netflix, 2017), es una cueva en mitad de un bosque la que permite a un grupo de personajes atravesar la barrera del tiempo para deambular por lo que fue, es y será su propia vida durante tres generaciones. “La distinción entre pasado, presente y futuro no es más que una ilusión. El ayer, el hoy y el mañana, no son consecutivos, están conectados en un círculo sin principio ni final”, afirma uno de estos viajeros. El umbral temporal se relaciona con otra idea ancestral: la que sugiere el Uróboro y el eterno retorno o la imagen borgiana de “los senderos que se bifurcan”, donde el tiempo deja de ser lineal para convertirse de una trama de “infinitas series de tiempos divergentes, convergentes y paralelos” (Borges, 1941).  Umbrales sugiere un prototipo de portal que permita transitar a esas otras dimensiones donde, como sugieren muchas obras de ciencia ficción, sea posible encontrar respuestas frente a la incongruencia del mundo que habitamos.

 

La utopía del proyecto de vida occidental, con una fe ciega en el desarrollo tecnológico, encontró en la literatura y el cine fantástico un territorio fértil para proliferar. Pero la realidad siempre ha conseguido superar hasta la más imaginativa de las creaciones. Weather report nos presenta en la galería Sabrina Amrani un conjunto de obras cuyo aliento especulativo amplifica aquello que no vemos pero, sin embargo, rige nuestra existencia. El poder, la supremacía, la fuerza de la naturaleza o quizá su cólera, la extinción de la vida o su transformación. ¿Qué ficciones desencadenarán nuestras próximas certezas? Y, en cuanto al futuro, ¿por qué o para qué predecirlo? “Porque hacer predicciones es una forma de advertencia cuando nos vemos a la deriva en direcciones peligrosas. Porque la predicción es una forma útil de señalar caminos más seguros, más sabios. Sobre todo, porque nuestro mañana, es hijo de nuestro hoy” (Butler, 2007).

 

Andrea Pacheco González

Curadora