Are Angel Trumpets Poisonous?
Are Angel Trumpets Poisonous?
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Are Angel Trumpets Poisonous?

Amina Benbouchta
25 Jun - 23 Jul 2022
Sallaberry, 52

Sabrina Amrani se complace en presentar Are Angel Trumpets Poisonous?, la tercera exposición individual de Amina Benbouchta en la galería.

 

Durante cuatro décadas, Amina Benbouchta ha estado componiendo relatos metafóricos de la experiencia humana que juegan con escalas de representación y desafían los medios que utiliza. Con cierta agilidad, la artista pasa del carboncillo al pincel y del lienzo al papel satinado para revelar instantáneas de un viaje iniciático ininterrumpido, poblado por objetos cotidianos con una fuerte carga simbólica y muchas veces habitado por un personaje único. A Benbouchta le gusta recordar el marco del cuento de Lewis Carroll, representando o encarnando a una Alicia que evoluciona en contacto con instrumentos de poder y deseo. Entre ellos se encuentran elementos recurrentes, que han sabido cruzar sus diferentes períodos de creación para finalmente encontrar el léxico pictórico de la artista. Nunca tienen un significado único: la crinolina es tanto una herramienta de seducción como de esclavitud del cuerpo femenino. El conejo, figura del Cristo de la resurrección pero también metáfora de la presa fácil.

 

Mediante una pregunta retórica, la exposición hace referencia a una flor con un nombre poético y tranquilizador pero cuyas propiedades son destructivas. Are Angel Trumpets Poisonous? (¿Son venenosas las trompetas de ángel?) encarna la ambivalencia característica del enfoque del artista al tomar todas las dimensiones espaciales de la galería para desplegar nuevas técnicas, soportes y dimensiones.

 

La línea delicada del dibujo se espesa, la paleta se tensa, la materia adquiere más relieve con la tiza grasa y el collage, los formatos se alargan. En este nuevo cuerpo de obra, si el gesto es más insistente, estos nuevos frescos están adornados con vacíos que nunca remiten a la nada 1.

 

Al contrario, son respiros. Aireaciones necesarias para restar profundidad y perspectiva y romper con todo academicismo. Encarnan la negativa de Amina Benbouchta a congelar personajes y objetos en planos convencionales. Los elementos flotan en el espacio del soporte o brotan repentinamente de un lugar lejano.

 

A los dibujos monumentales elaborados en tonalidades que van del rojo vivo al carmín, se suma una serie de frescos sobre tela. Una vez más, la escala no es realista: un lobo de gran tamaño, un centauro en miniatura, una máquina de coser de tamaño humano. Ejecutadas en negro, como rayos X de sueños -o pesadillas-, estas oscuras narraciones dejan amanecer un cierto peligro. Adornadas con módulos decorativos desenterrados de una vida anterior como perfecta dueña de la casa, recuerdan el universo doméstico, donde la sociedad patriarcal ha confinado al género femenino. Aquí, un tapiz floral rompe con la oscuridad de las composiciones; allí, los flecos de pasamanería negra sirven de marco, recordando a un animal peludo o al vellón del origen del mundo.

 

«Dibujo miedos, son la silueta imaginaria de los tumores, esos que abarrotan tus afectos»

 

Las formas habituales del artista evolucionan para habitar nuevos medios: la crinolina sale del papel, toma forma, para mudarse al espacio expositivo. Por un lado, en una versión suavizada mediante fieltro, renuncia a la indefectibilidad del metal y se recuesta en el suelo. Por otro lado, desarticulada, como si volviera a cambiar de piel, el marco parece encarnar a una araña, sinónimo tanto de peligro como de perseverancia. Una referencia más al femenino resistente dedicado al trabajo laborioso pero invisible.

 

«Las mujeres trabajan para el largo plazo más que para una explosión. Su esfuerzo se invisibiliza pero esto es lo que construye una sociedad y hace que las cosas duren»

 

Para esta exposición, el artista convoca nuevas alegorías: figuras de cuentos de hadas (ciervos, serpientes), símbolos de modernidad o coerción. Si la costura y las máquinas de escribir han emancipado a las mujeres tanto como las han esclavizado, las tenazas -herramienta de constricción- representadas en una delicadeza que recuerda a la joyería que remite a la elegancia y la opulencia, pero que no deja de ser un vector de sumisión.

 

Formando una alfombra de estrellas, cientos de ovillos de lana cubren el suelo y parecen marcar el camino iniciático. Al invertir la relación con el elemento celestial, el artista crea un nuevo sistema de gravedad que desafía nuestros límites de percepción.

 

A través del poder evocador de una singular iconografía constantemente renovada y recontextualizada, Amina Benbouchta ofrece una reflexión poética sobre los mecanismos de dominación y percepción humana. La artista orquesta narrativas que tienen su origen en su contexto sociopolítico personal en una resonancia universal total. Asume una doble pertenencia cultural y le gusta sondear las construcciones sociales de cada una.

 

«En el mundo occidental, todo debe ser aparente, mostrado, todo debe ser visto. En la cultura oriental velamos, desconfiamos de una mirada demasiado franca, nos protegemos del mal de ojo»

 

En representaciones de escala variable, desafía las leyes de la atracción. Alternativamente vulnerable o poderoso según el tamaño que le dé la artista, el objeto se desborda en detrimento del sujeto, hasta el punto de dejar de distinguir quién es el cazador y quién la presa.
 

Meriem Berrada
Junio 2022

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1. Gaston BACHELARD, « L’Air et les Songes », 1943