Marlon de Azambuja

Art Dubai 2015

19 - 23 Mar. 2015

“Arquitecture is a thing of art, a phenomenon of the emotions, which is
outside and beyond the constructive questions.”

“The purpose of all construction is to make things hold together, of
architecture to move us.”

Le Corbusier, Vers Une Architecture, 1923

En los últimos diez años Marlon de Azambuja, ha dibujado, escrito y leído el espacio urbano, ya sea de forma literal – actuando sobre la propia ciudad – o metafórica – reproduciendo simbólicamente imágenes arquitectónicas o estrategias constructivas -. Su acción como artista acota un ambiente determinado y lo examina, en un intento de racionalización que nace del análisis desde conceptos modernistas del lenguaje arquitectónico y su simbología del poder. Pero al mismo tiempo lo vive y experimenta, a través de una acción también intuitiva, desde la lógica que nace de la acumulación de memorias, referencias digitales, lecturas y experiencias personales que Azambuja deja fluir e infiltrarse en las líneas rígidas asociadas al proyecto moderno. Con la tensión ejercida entre estos dos polos, el artista juega con los materiales (cemento, cristal, tinta, plásticos y las propias palabras), los coloca en franca oposición o los invierte en sus funciones para así potenciar su capacidad metafórica, que le acercan a las operaciones de la poesía concreta brasileña y a la herencia del arte conceptual y su capacidad instalativa.

El proyecto para la galería Sabrina Amrani en Art Dubai, crea un único ambiente concebido como un plano director de una nueva ciudad. El eje principal del mismo está determinado por tres piezas de la serie “Edictos”. El título hace referencia al conjunto de normas publicadas en 1951 por Le Corbusier en las que sentaba las bases de la construcción de la ciudad de Chandigarh, en la India. El edicto del arquitecto suizo comenzaba con la declaración de la escala humana y su conexión armónica con la naturaleza como principios rectores para la creación de una capital funcional. Dicha funcionalidad no era sólo práctica, sino también simbólica como se refleja en el diseño de edificios gubernamentales. Recoge así Azambuja la tradición de la unión de la palabra escrita y el pensamiento constructivo – que no olvidemos ya los encontramos asociados a la construcción de los grandes palacios del poder asirios como Nínive –, en lo que se podría denominar una “arquitectura del pensamiento”.

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